En el libro Historia general de las cosas de la Nueva España, Fray Bernardino de Sahagún indica que el tlachichi era un tipo de perro rechonco cuya carne era buena para comer, de hecho cuenta que era la preferida, por encima de la del xoloescuincle. Se le conocía también como "perrito de piso".
Se cree que el tlachichi era una especie de perro derivado de una malformación genética, concretamente enanismo, derivada del itzcuintli. Por eso se cree que el tlalchichi es el abuelo lejano del actual chihuahueño.
Los Tlachichis y su cosmovisión

Se cree que los Tlalchichis sustituían a los humanos en los sacrificios, debido a las evidencias encontradas en las tumbas de tiro, donde hallaron el cuerpo del perro de barro separado de la cabeza. Otras figuras, además, tenían cuerpo de perro con cabeza de humano, lo que podría ser una evidencia del intercambio de uno por otro.
Las figuras del estudio del catedrático de la Universidad de Colima, tienen dos mil años de antigüedad y fueron encontradas en las tumbas de tiro ubicadas en Comala, donde las características del suelo permiten que se conserven a pesar de las inclemencias del tiempo, además el barro extraído de esta región permite no usar las piezas en lozas o platos, pues es muy densa.
Cerca de 251 figuras de los perritos Tlalchichis que estaban destinados para acompañar a los muertos, se pueden apreciar en 22 museos de diez estados de la República Mexicana, ochenta más en Estados Unidos y 25 se ubican en once países de Europa.