Algo que fue más que evidente en la FILEM, es que el Principito estaba por doquier. Y honestamente, me encantó que haya sido así, dado que es una novela fabulosa y oportuna a cualquier edad. Te dejo aquí algunas razones para leer el Principito.
El principito, a pesar de constar solo con 96 páginas cuenta una de las historias más bellas, inocentes y a la vez enriquecedoras que jamás podremos encontrar en la historia de la literatura. La rosa, el zorro y los peculiares habitantes de los planetas por los que el principito se dejará caer en el transcurso de su viaje muestran las distintas facetas del ser humano y, sobre todo, de los adultos. Y es que si algo nos va a quedar claro desde el comienzo es que el autor, Antoine de Saint-Éxupéry, piensa que los niños son superiores a los adultos. Mientras que los adultos beben para olvidar que beben y acumulan estrellas para ganar más estrellas, los niños son capaces de ver al elefante en el interior de la boa.
Antoine de Saint-Éxupéry no solo escribió esta maravillosa, sino que además la ilustró él mismo. Estas acuarelas siguen apareciendo en todas las ediciones del libro, proporcionando aún más encanto a la historia. Dibujos como el de los baobabs (del que se siente muy orgulloso); la boa cerrada y la boa abierta; así como el lugar en el que el principito llegó a la Tierra forman parte de la historia tanto como sus personajes.
A medida que vayamos avanzando nos sumergiremos en un mundo lleno de metáforas sobre temas tan icónicos como el amor y la amistad y en el que descubriremos que una rosa egocéntrica puede tener un gran corazón; que las estrellas pueden ser motivo para sonreír; y, como nos enseña un zorro domesticado, lo esencial es invisible para los ojos.
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