domingo, 10 de noviembre de 2019

COMENTARIO DEL CANTO SEGUNDO DE LA ILÍADA. ÉNFASIS EN TERSITES Y ODISEO

Obra literaria atribuida a Homero. Se encuentra catalogada dentro de la narrativa, siendo su género literario la epopeya, y su corriente literaria la epopeya griega. Consta, en total de 24 cantos. A grandes rasgos, La Ilíada es una obra aristocrática, que narra la historia de Aquiles, hijo de Nereida y Atreo; así como un fragmento de la Guerra de Ilión.
       En el canto segundo, Zeus aconseja por medio de un sueño a Agamenón armar sus tropas y atacar Ilión, y poniendo a prueba a su ejército, Agamenón les propone retirarse de la guerra y regresar a sus hogares, pero la propuesta es rechazada.
      Aquí aparece Tersites, quién llama codicioso a Agamenón y propone a las tropas volver a su patria, es así que Odiseo lo golpea con el cetro de Agamenón, dejando a Tersites en ridículo frente al ejército.
      Ahora bien, más que sólo golpear a Tersites, Odiseo le hace ver que no se encuentra a nivel del rey, y le amenaza con sufrir un daño mayor si vuelve a entrometerse en asuntos que no son de su incumbencia, puesto que, al repetir el discurso del rey, claramente pretende identificarse y burlarse de esa figura de poder superior al suyo.
       Cabe resaltar que Tersites es considerado el hombre más feo que llegó a Ilión; es cojo, bizco, de hombros corcovados y cabeza puntiaguda; pero aún más importante es un hombre de pueblo, el único hombre de pueblo que es mencionado en La Ilíada, es por ello que recalco que estamos hablando de una obra aristocrática, basada únicamente en la vida y visión de gente con poder y adinerada. Además de lo ya mencionado, Tersites es conocido también como un hombre vulgar, insolente, charlatán, impertinente, e incluso, ridículo.
       En cuanto a Odiseo, se le describe, desde mi perspectiva, como un hombre sagaz, valiente y decidido; es también el supremo jefe, y encargado de sancionar a Tersites.
       Retomando lo que mencioné anteriormente, tenemos ante nosotros el único acto en toda La Ilíada, en que aparece un hombre de clase baja o de pueblo, y se le da la aparente opción de hablar; aunque es claramente castigado.
       En este canto, bien se evidencia como desde tiempos muy anteriores al actual, la discriminación y la avaricia han estado presentes en las sociedades, dejando al descubierto, que verdaderamente al sujeto, le hace falta estudio y dedicación en las ciencias espirituales, para así poder desarrollar nuestra humanidad.

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